Una Tormenta como Ninguna
El Pino se dirigió suavemente al Encino - No es una tormenta como las demás, me parece que ya ha sido demasiado larga y pesada - suspiro y continuo - mi copa esta fría, extraña los rayos de sol, y este fuerte viento no me deja descansar, necesito un poco de paz.
Las gotas son muy gruesas y aunque el viento no me causa mayores problemas el estruendo de tus ramas no me deja considerar mis pensamientos - respondió el Encino después de reflexionar por un momento - los animales ya no recorren mis ramas, esta larga tormenta esta acabando con mis esperanzas, todas.
El Roble escuchaba en silencio, hasta que no pudo contener sus pensamientos, y replico - Callad, ¿De que os quejáis tanto? ¿Acaso no sabéis que esta lluvia es la que nos hace crecer fuertes y majestuosos como somos? Y que si esta tormenta es mas larga y pesada que cualquier otra, debemos soportar sin perder la compostura. ¿Que van a pensar los diminutos arboletes que nos rodean? No podemos dudar de nuestra grandeza y majestuosidad, cada tormenta, y esta también, nos permite mostrar de que estamos hechos. Y dirigiéndose a un pequeño Sauco que se encontraba junto a el, le pregunto - ¿Que crees tu pequeño Sauco? ¿Admiras mi grandeza, ahora que te protejo de esta enorme tormenta? ¿Reconoces que estas mejor porque estoy junto a ti?
El pequeño Sauco pensaba para si mismo - "Nunca había saboreado gotas mas dulces que estas, el viento nunca había sido tan generosos conmigo y el susurrar de estos relámpagos llena mi corazón" - por lo que no presto mucha atención a los reclamos del Roble, así que respondió - Si, es un gusto admirar tu grandeza, me haces sentir tan chico y me parece que nunca podre compararme contigo. Sin embargo esta tormenta que es como ninguna otra me ha parecido la mas especial de todas las que he vivido, porque me ha permitido sentir que mientras todo el mundo cae sobre mi, aunque soy muy pequeño, puedo entender que la Naturaleza es amplia y vasta, tal que nos desborda por competo, y puedo sentir que existe magia en ella, cosas que no puedo explicar, pero que ahora mismo puedo disfrutas; soy pequeño, pero ahora mismo siento que mis hojas pueden tocar el cielo azul.
Todos callaron. La tormenta continuo hasta que pudieron contemplar en el horizonte los primeros rayos del Sol; el amanecer aminoro la lluvia hasta que esta se convirtió en una pequeña brisa y en cielo azul se podía observar un Arco Iris. El Sauco meditaba en silencio mientras contemplaba ese maravilloso momento, podía sentir que todo el mundo cabía en una de sus pequeñas florecitas blancas, y pensaba para si mismo - "Tal vez por un momento perdi la paz y mis esperanzas todas, no era lo suficientemente fuerte, ni grande; pero nunca me habia sentido mas vivo, me parece que ahora mis hojas son mas verdes y mis flores mas brillantes, mi corazon es mas amplio y vasto, en esta tormenta como en ninguna otra he visto sonreir al mundo y he podido disfrutar el sabor del cielo".
Comentarios
Publicar un comentario